sábado, 5 de junio de 2010

Ser Luz




Venimos con una bella misión a éste mundo: aprender a ser luz.


Para comprender ésto tenemos muchas ayudas divinas. Lo único que tenemos que hacer es abrir nuestro corazón para recibirlas.


Solo tenemos una vida terrenal, un estuche para vivir y un alma para hacerla grande.


Estamos rodeados de mundo y allí nos tenemos que sumergir e ir acercándonos a todo lo bueno, lo positivo, a la ternura de los gestos amorosos, a desarrollar lazos de amistad, al buen consejo... y alejar todo lo que no nos deja crecer y ser felices.


Menuda tarea!!

Experiencia extraordinaria


Desde que sucedió dejó una marca imborrable en mi vida... como todas las cosas a las cuales no les encontramos explicación.

Muchas preguntas, ganas de interpretar el hecho. Tratar de contestar internamente: Qué me quiere decir? Por qué me sucedió?

Supongo que ya pasó pero que siempre está omnipresente en mi vida. Fue fuerte, fue imborrable, como esos hechos que marcan nuestra vida:

Viernes Santo, de hace muchos años atrás, había comenzado a dar Catequesis. A las 10 hs. teníamos que ir a la iglesia a compartir con los niños el sufrimiento y muerte de Jesús en la Cruz... se iba a proyectar una película de su pasión y muerte.

Como a las 8 hs. salí a caminar por el terraplén para luego partir con los niños..

Cuando llego a mi casa y me saco las zapatillas... las dos estaban llenas de sangre bien roja y bien líquida.

Como era mucha, me asusté, llamé a mi mamá, se las mostré y pusimos las zapatillas para lavar y yo inmediatamente me duché pensando que tenía lastimados los pies... por supuesto que descubrí que no tenía ninguna lastimadura, ni ampolla, ni... ¿Qué pasó? Nunca lo supe... pero siempre vivió éste hecho en mi.

domingo, 25 de octubre de 2009

Imágenes interiores

Pienso en dos imágenes interiores muy metidas adentro mío: un camino y una ventana abierta.

Tal vez en el camino se me representa la vida, ese caminar hoy, ahora, en éste instante, pero siempre avanzando hacia el futuro. Camino que no alcanzo a ver adonde termina porque pienso que no tiene fin. Yo sé cual es el camino, está bien delimitado pero soy libre de transitar por él. Cuando haya avanzado bastante me gustaría mirar para atrás con alegría recordando mis huellas profundas y certeras. También me gustaría mirar hacia adelante con esperanza sabiendo que voy a avanzar hasta donde la vida y Dios me quieran llevar.

La otra imagen, la ventana abierta, tal vez represente lo que me gusta mucho: recibir a mis amigos, los afectos, esperar lo que trae la vida de bueno y de bello... Y tal vez me guste abrir y que me abran la principal ventana, la ventana del corazón. Me gusta asomarme a la vida y que la vida me sorprenda.

Elegí una ventana con vista al mar y con caracoles en el marco... Yo junto caracolas y piedras... tal vez porque me hacen acordar a la inmensidad del mar que es la "pequeña inmensidad" que forma parte de la "Gran Inmensidad".

Y vos... tenés alguna imagen interior?




El corazón de San Camilo

Si digo corazón me sale amor, vida, dedicación, apostolado, servicio... Si digo San Camilo me sale entrega al servicio del enfermo, perseverancia, carisma, dedicación, valentía, acompañamiento...

El acto médico debe estar rodeado de profesionalismo pero también de humanidad. El enfermo es ante todo una persona que necesita ser atendida, curada, escuchada. San Camilo decía cosas como éstas cuando descubrió su vocación de vida: acompañar y servir al enfermo:

"Los enfermos son la pupila y el corazón de Dios"

"Sirvan al enfermo con el amor de una madre para con su único enfermo"

Él veía a Cristo en el rostro de la persona enferma...

Ser Camiliana es un proceso de conversión del corazón para poder ver a Cristo en el rostro del enfermo y descubrir en su mirada las palabras no dichas, las necesidades no satisfechas o acompañar los silencios profundos. Es saber ofrecerse en comunión con Cristo al sufriente. Menudo servicio...

¿Desarrollas algún servicio? ¿Cuál? ¿Qué significa para ti?

sábado, 24 de octubre de 2009

Crecer...es ganar experiencia?


A medida que uno se hace grande va priorizando otras cosas en su vida...
  • El juego de mis mascotas, su recibimiento, su cariño. (Vistes...te hacen sentir importante!)
  • cada gesto especial, de ayuda, de las personas amadas;

  • una comida con amigos queridos;

  • disfrutar del llamado de amigas interesándose por lo que te pasa o contándote lo que a ellas les pasa;

  • la visita de esa persona que estabas esperando;

  • esas palabras dichas a tiempo;

  • el observar, disfrutar de la naturaleza: el colorido las de flores y los matices de los verdes;

  • un buen libro, una mateada, una oración;

  • de la gracia de tener un trabajo elegido;

  • ocuparse y comprometerse desarrollando un servicio, sin mezquindades y con alegría (es difícil pero no imposible. Es todo un desafío de vida)...


En fin lo cotidiano, eso tan pequeño y tan grande que te ayuda a vivir.


A ésta altura de mi vida, de mi linda vida, éstas prioridades las tomo como regalos de Dios, que hay que abrirlos con entusiasmo y disfrutarlos a pleno porque son mimos de la vida dados por la ternura de Dios...


¿Sabes qué? Apostar a éstas prioridades solo te lo da la experiencia que ganás con tu crecimiento.


Escuché decir: "me gustaría tener 20 años con la experiencia que tengo a ésta edad". Pero me parece que no la disfrutaríamos...porque nos faltaría la madurez que te dan los golpes, las metidas de pata, las burradas que a veces nos mandamos, y también nos faltarían los aciertos y los aprendizajes que nos dan los años.


Y vos... qué pensás?






domingo, 9 de agosto de 2009

Los juegos de mi niñez.

Hoy es el día del niño y me viene a la mente mis juegos prolongados en las tardecitas pergaminenses...
El pata-pata que me hacía saltar y saltar, el elástico con sus variaciones, hasta la 5ª o 6ª posición, jugado con amigas o sostenido con dos sillas, que por ahí se caían. El yo-yo, con el que hacía distintas pruebas: hacerlo caminar por el suelo, medio mundo... hasta que se salía el hilo.
Mis muñecas, Tina (la morocha) y Julieta (la rubia), más sofisticada, ya que tenía disquitos; los dormilones y Luli, la muñeca negra de plástico, rígida pero sonriente; muñecos envueltos en diálogos interminables, partícipes de comiditas hechas con lo que había a mano.
Carpas hechas con sábanas, sostenidas por plantas y árboles, recreando cuevas y escondites.
Pizarrones- pared, en la terraza, para jugar a la maestra. Por supuesto, que siempre quería ser "la maestra" de mis amigas, de mis muñecas...
Luego llegó la Aurorita, una bici roja con canasta, primero con rueditas y después...estoy viendo a mi papá agarrando el asiento por detrás, correr conmigo y luego soltarme...hasta que aprendí. La bici me permitió sacar a pasear a mis mascotas Nina y Yuri, mis perritos, en el canasto.
Tenía colección de figuritas. Las preferidas eran las de felpina y las autoadhesivas. Las pegaba en el álbum para llenarlo y las repetidas las cambiaba o las jugaba en una especie de adivinar si estaban entre las hojas de un cuaderno.
Revistas viejas, pulseritas fabricadas por nosotras y...todo lo que se podía vender, era ofrecido en un kiosquito preparado en la puerta. Qué alegría cuando alguien se paraba a comprarnos!!!
Con los amigos del barrio, de donde mis padres trabajaban, formábamos las patrullas de exploración para recorrer una obra que estaba en construcción, o nos pasábamos de terraza en terraza para investigar el vecindario o en carnaval, volaban los baldazos y los globitos "Bombucha" o jugábamos a las escondidas tratando de encontrar el mejor escondite.
No puedo dejar de recordar la colección de juguetitos de cotillón que tenía comprados, en Casa Barraco, con los que jugaba a la casita....
Y muchos juegos más, horas felices, momentos compartidos, peleas, reconciliaciones, risas, alegría, siempre entretenida.
Y vos... a qué jugabas?

Me gustaría que me contaran a qué jugaban y qué juguetes tenían.
Seguro que me harán recordar otros que alimentaron nuestra niñez...

No te rindas

No te rindas, aún estás a tiempo
De alcanzar y comenzar de nuevo,

Aceptar tus sombras,
Enterrar tus miedos,
Liberar el lastre,
Retomar el vuelo.

No te rindas que la vida es eso,
Continuar el viaje,
Perseguir tus sueños,
Destrabar el tiempo,
Correr los escombros,
Y destapar el cielo.

No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme,
Aunque el miedo muerda,
Aunque el sol se esconda,
Y se calle el viento,
Aún hay fuego en tu alma
Aún hay vida en tus sueños.

Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo
Porque lo has querido y porque te quiero
Porque existe el vino y el amor, es cierto.
Porque no hay heridas que no cure el tiempo.

Abrir las puertas,
Quitar los cerrojos,
Abandonar las murallas que te protegieron,
Vivir la vida y aceptar el reto,
Recuperar la risa,
Ensayar un canto,
Bajar la guardia y extender las manos
Desplegar las alas
E intentar de nuevo,
Celebrar la vida y retomar los cielos.

No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme,
Aunque el miedo muerda,
Aunque el sol se ponga y se calle el viento,
Aún hay fuego en tu alma,
Aún hay vida en tus sueños
Porque cada día es un comienzo nuevo,
Porque ésta es la hora y el mejor momento.
Porque no estás solo, porque yo te quiero.

Mario Benedetti