
Venimos con una bella misión a éste mundo: aprender a ser luz.
Para comprender ésto tenemos muchas ayudas divinas. Lo único que tenemos que hacer es abrir nuestro corazón para recibirlas.
Solo tenemos una vida terrenal, un estuche para vivir y un alma para hacerla grande.
Estamos rodeados de mundo y allí nos tenemos que sumergir e ir acercándonos a todo lo bueno, lo positivo, a la ternura de los gestos amorosos, a desarrollar lazos de amistad, al buen consejo... y alejar todo lo que no nos deja crecer y ser felices.
Menuda tarea!!
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