
- El juego de mis mascotas, su recibimiento, su cariño. (Vistes...te hacen sentir importante!)
- cada gesto especial, de ayuda, de las personas amadas;
- una comida con amigos queridos;
- disfrutar del llamado de amigas interesándose por lo que te pasa o contándote lo que a ellas les pasa;
- la visita de esa persona que estabas esperando;
- esas palabras dichas a tiempo;
- el observar, disfrutar de la naturaleza: el colorido las de flores y los matices de los verdes;
- un buen libro, una mateada, una oración;
- de la gracia de tener un trabajo elegido;
- ocuparse y comprometerse desarrollando un servicio, sin mezquindades y con alegría (es difícil pero no imposible. Es todo un desafío de vida)...
En fin lo cotidiano, eso tan pequeño y tan grande que te ayuda a vivir.
A ésta altura de mi vida, de mi linda vida, éstas prioridades las tomo como regalos de Dios, que hay que abrirlos con entusiasmo y disfrutarlos a pleno porque son mimos de la vida dados por la ternura de Dios...
¿Sabes qué? Apostar a éstas prioridades solo te lo da la experiencia que ganás con tu crecimiento.
Escuché decir: "me gustaría tener 20 años con la experiencia que tengo a ésta edad". Pero me parece que no la disfrutaríamos...porque nos faltaría la madurez que te dan los golpes, las metidas de pata, las burradas que a veces nos mandamos, y también nos faltarían los aciertos y los aprendizajes que nos dan los años.
Y vos... qué pensás?
No hay comentarios:
Publicar un comentario